En el Centro CAAZ atendemos con frecuencia a adolescentes que han sido catalogados erróneamente como 'rebeldes sin causa' o 'jóvenes conflictivos', cuando en realidad padecen lo que en psiquiatría se conoce como Patología Dual: la coexistencia de un trastorno del neurodesarrollo o afectivo (como el TDAH, Trastorno Límite de la Personalidad, depresión mayor o ansiedad severa) junto con el abuso de sustancias psicoactivas o alcohol.
¿Por qué el adolescente recurre a las sustancias?
Para el cerebro adolescente con TDAH o hipersensibilidad emocional no diagnosticada, las drogas o el alcohol funcionan inicialmente como un intento desesperado de 'automedicación'. El joven busca acallar el ruido mental, regular su impulsividad o encajar socialmente. Cuando los centros tradicionales intentan tratar al menor únicamente mediante castigos o aislamiento físico, el trastorno de base sigue intacto y la recaída al salir es prácticamente inevitable.
El Enfoque Clínico Correcto:
La recuperación exitosa requiere una valoración clínica y psiquiátrica por médicos especialistas, terapia cognitivo-conductual, asesoría y regularización académica para evitar el rezago en sus estudios, y canalización de sus talentos a través de las inteligencias múltiples de Howard Gardner.
Un adolescente no necesita un castigo punitivo; necesita límites claros, afecto estructurado y un diagnóstico clínico certero.